Student Essay Contest

Matemáticas para los Indígenas Colombianos

2016 AWM Essay Contest: Undergraduate Level Honorable Mention

By: Maria Lozada Broward College (Pembroke Pines, Florida)

Mas halla de una entrevista común, este ensayo presenta la maravillosa historia de vida de la persona graduada en matemáticas que, de alguna manera, me inspiro a estudiar una carrera en el campo de las matemáticas aplicadas, y de la mujer que me enseño la verdadera definición de la palabra valentía. Esta profesional en matemáticas es Yahaney Yagari, una mujer miembro de la comunidad indígena Embera-Chamani, que habita la región central de Colombia, el país en el cual yo termine mi bachillerato. Yo tuve el placer de conocer a Yagari durante un programa que la Universidad de Antioquia, universidad en la cual mi madre trabajaba, emprendió. Esta Universidad participo en una reforma regional que dio vida un programa universitario orientado a proveer educación superior a miembros de las comunidades indígenas del interior del país. Este programa se llamó “La Pedagogía de la Madre Tierra”, y estaba dirigido a combinar las ciencias biológicas y ambientales con una estrategia pedagógica que respetara las creencias religiosas y culturales de las comunidades indígenas. Yagari junto con otras dos mujeres y quince hombres de su comunidad fueron pioneros en este programa.
Para ella y el resto de sus compañeros, la universidad no solo representó una puerta a un mundo nuevo de posibilidades, sino también un reto y un acercamiento a un concepto completamente ajeno y desconocido. Enfrentarse a este reto fue una experiencia enriquecedora, ya que a medida que Yagari iba conociendo las innumerables maravillas de la ciencia, la universidad se fue convirtiendo en su segundo hogar. Yagari estaba presente en cada actividad extracurricular que la universidad organizaba tales como: cine clubs, conferencias, talleres de teatro, gobierno estudiantil entre otras muchas actividades, e incluso, se vinculó al programa de monitorias o “work study program” que la universidad ofrecía. En esencia, ella estaba fascinada con la capacidad que tenía la universidad para ser el punto de encuentro de tantas disciplinas, actividades, y culturas.

A mediados del 2007, Yagari junto con los otros diecisiete miembros de su comunidad completaron el currículo del programa La Pedagogía de la Madre Tierra. Después de haber completado este programa, todos los miembros de las comunidades indígenas retornaron a estar completamente emergidos en sus comunidades, lo cual implicaba el contacto limitado con áreas urbanas de la región, y en efecto, contacto limitado con la universidad. No obstante, Yagari continuó visitando la universidad regularmente. Aproximadamente tres meses después de recurrentes visitas a la universidad, ella decidió emprender otro programa universitario,
este vez un programa tradicional o propio de la cultura del hombre blanco u occidentalizado pero basado en su materia favorita, las matemáticas.

Yagari se matriculo en el programa de matemáticas puras sin comunicárselo a nadie en su comunidad. Este fue un detalle que ella olvidó completamente cuando fue aceptada en el programa. El día en que se enteró de que había sido admitida al programa, llena de emoción y felicidad, corrió a contarle a toda su comunidad. La comunidad se sorprendió con la noticia, más que sorprendidos estaban ofendidos, ya que ellos percibían esta decisión de estudiar matemáticas como un rechazo a sus deberes culturales en la comunidad. Las mujeres Embera están a cargo de ensenarles a los niños de la comunidad como preservar el medio ambiente, conservar la cultura, y manufacturar artesanías. La comunidad pensaba que ninguna de estas actividades o deberes culturales estaban asociados con las matemáticas, por lo cual, no encontraron otra explicación a los deseos de estudiar matemáticas de Yagari mas que el suponer que ella lo que quería era abandonar su comunidad. Indiscutiblemente, esta situación llevo la comunidad a pensar que Yagari estaba dejando atrás sus creencias y tradiciones, lo cual trascendió en el rechazo rotundo de la comunidad frente a la labor realizada por la universidad. Algunos miembros de la comunidad Embera-Chamani empezaron a considerar que la universidad era una distracción perniciosa en lugar de ser un elemento de desarrollo. A pesar de la oposición de la comunidad a la carrera en matemáticas que Yagari estaba emprendiendo y a pesar de los riegos que su decisión implicaba en el futuro universitario de los jóvenes Embera, ella continúo con sus estudios. Este fue un acto de verdadera valentía ya que esta mujer indígena tuvo el coraje para perseguir su pasión por las matemáticas, incluso cuando esto significó entrar en conflicto con su comunidad.

En el año 2012, Yahaney Yagari se graduó como profesional en matemáticas, que es el equivalente colombiano a obtener un bachelor’s degree en matemáticas. Después de su graduación, Yagari hizo un compromiso con ella misma; Decidió ponerse en la tarea de cambiar los conceptos que su comunidad tenía sobre la universidad, y más importante aún, se puso el reto de enseñarle a su comunidad las ilimitadas aplicaciones de la matemática. El primer paso en el plan para alcanzar su objetivo, fue volver a la comunidad y retomar su antigua posición y sus deberes en la comunidad. Al hacer esto, ella le demostró a su comunidad que sus planes no eran el usar el estudio de la matemática como medio para abandonar su cultura y creencias, sino como un medio para ayudar al desarrollo de su comunidad. Después de haber estado un mes en la comunidad haciendo las tareas diarias de las tribus Embera, Yagari empezó a mostrarles a las mujeres de la comunidad aplicaciones simples de la matemática. La primera aplicación fue la organización de un sistema contable para llevar registros de las ganancias obtenidas con la venta de las artesanías hechas por la comunidad. Esta primera aplicación llevo a la construcción de un sistema completo de análisis cuantitativo que le permitió a la comunidad establecer precios en sus artesanías, determinar que artesanías tenían mayor número de ventas, y organizar un inventario de materias primas. A medida que la comunidad empezó a ver los beneficios de este sistema y a entender las intenciones de Yahaney, los líderes de la comunidad empezaron a cambiar su perspectiva frente a la educación superior y frente al estudio de la matemática. Eventualmente, la reacción de la comunidad ante los tangibles cambios en lucro y producción del sistema creado por Yagari, provocó un interés especial por las matemáticas entre los jóvenes indígenas. Este interés evolucionó en un programa permanente que busca enseñar matemáticas de nivel universitario a jóvenes de las comunidades Embera.

Hoy el programa se encuentra activo, y Yahaney Yagari no solo enseña matemáticas a los jóvenes de su comunidad sino que también viaja a otras comunidades Embera de la región con el fin de llevar el concepto de la matemática a un mayor número de pobladores indígenas. Fue extraordinario haber sido testigo de cómo el poder decisivo y el amor por la matemática de una sola mujer indígena pudo transformar las perspectivas de toda una comunidad sobre el sistema universitario y las aplicaciones de la matemática. Cuando contacté a Yagari, quien actualmente reside en Colombia, para contarle a cerca de este ensayo, ella se mostró realmente entusiasmada con la idea de usar su historia para crear conciencia sobre el impacto que una sola mujer, sin importar la raza, religión, o cultura, puede tener en la sociedad a su alrededor. La reacción de Yagari frente a este ensayo resonó en mi vida ya que la habilidad de generar cambio está intrínsecamente relacionada con mi programa de estudio, Ingeniería. Si, nosotras las mujeres, tenemos el valor de defender nuestras pasiones e intereses- sin importar las adversidades sociales que podamos enfrentar- podemos generar cambios no solo en matemáticas o disciplinas relacionadas con la matemática, sino también en cada campo que deseemos emprender.